La IA generativa entra en una nueva fase: qué cambia para las empresas desde el 2 de agosto
En este post analizamos las nuevas obligaciones de transparencia que comenzarán a aplicarse el 2 de agosto de 2026, el papel del Código de Buenas Prácticas aprobado por la Comisión Europea y qué medidas deberían adoptar las empresas.
10 de julio de 2026

📝- Index
- El AI Act entra en una nueva fase
- ¿Qué es el Código de Buenas Prácticas aprobado por la Comisión Europea?
- ¿A qué empresas puede afectar?
- La transparencia como principio de confianza
- Más allá del cumplimiento normativo
- ¿Qué deberían hacer ya las empresas?
- Una regulación que seguirá evolucionando
- ¿Tu organización está preparada para las nuevas obligaciones del AI Act?
La inteligencia artificial generativa ha dejado de ser una tecnología reservada a departamentos de innovación o proyectos experimentales. Hoy forma parte del trabajo cotidiano de miles de empresas para redactar documentos, elaborar informes, crear campañas de marketing, generar imágenes, automatizar procesos o atender consultas de clientes.
Esta rápida adopción ha llevado a la Unión Europea a desarrollar un marco regulatorio específico que busca impulsar la innovación sin renunciar a la protección de los derechos fundamentales, la transparencia y la confianza de los usuarios.
En este contexto, el próximo 2 de agosto de 2026 marca un nuevo hito en la aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act). A partir de esa fecha comenzarán a aplicarse nuevas obligaciones de transparencia para determinados proveedores y usuarios de sistemas de inteligencia artificial generativa. Coincidiendo con este nuevo escenario, la Comisión Europea ha considerado adecuado el Código de Buenas Prácticas sobre Transparencia de los Contenidos Generados por IA, un instrumento voluntario destinado a facilitar el cumplimiento de estas obligaciones.
Aunque el Código no sustituye a la normativa, sí ofrece una referencia práctica para que las organizaciones puedan adaptarse a las nuevas exigencias europeas.
El AI Act entra en una nueva fase
El Reglamento de Inteligencia Artificial establece un calendario de aplicación progresiva. Algunas obligaciones ya han entrado en vigor y otras lo harán de forma escalonada en los próximos años.
Uno de los próximos hitos afecta directamente a la inteligencia artificial generativa y a la transparencia en el uso de los contenidos creados mediante estos sistemas.
El objetivo es sencillo: que las personas puedan conocer cuándo están interactuando con contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial y evitar que estos puedan inducir a error, especialmente cuando se trata de imágenes, vídeos, audios o textos que aparentan ser auténticos.
La transparencia deja así de ser únicamente una buena práctica para convertirse, en determinados supuestos, en una exigencia legal.
¿Qué es el Código de Buenas Prácticas aprobado por la Comisión Europea?
El 8 de julio de 2026 la Comisión Europea concluyó que el Código de Buenas Prácticas sobre Transparencia de los Contenidos Generados por IA constituye un instrumento adecuado para facilitar el cumplimiento de determinadas obligaciones previstas en el artículo 50 del AI Act. Un día después, el Consejo de IA confirmó esta valoración.
Se trata de un documento de adhesión voluntaria dirigido tanto a proveedores como a determinados usuarios de sistemas de inteligencia artificial generativa.
Su finalidad no es crear nuevas obligaciones, sino ofrecer criterios comunes para aplicar de forma homogénea las exigencias de transparencia previstas en la normativa europea.
La adhesión al Código no supone, por sí sola, una presunción automática de cumplimiento, pero puede convertirse en un elemento relevante para acreditar que la organización ha adoptado medidas razonables para cumplir con sus obligaciones.
¿A qué empresas puede afectar?
Aunque algunas obligaciones recaen directamente sobre los desarrolladores de modelos de inteligencia artificial, muchas organizaciones utilizan herramientas de IA generativa en su actividad diaria sin ser conscientes de que determinadas obligaciones también pueden alcanzarles.
Por ejemplo, pueden verse afectadas las empresas que utilizan inteligencia artificial para:
- elaborar contenidos comerciales o corporativos;
- generar imágenes, vídeos o material audiovisual;
- producir contenidos para redes sociales;
- crear materiales formativos;
- automatizar comunicaciones con clientes;
- elaborar documentación o informes mediante asistentes de IA.
Especial atención merecen los contenidos sintéticos o los denominados deepfakes, cuya difusión puede requerir informar de forma clara de que han sido generados o manipulados mediante inteligencia artificial.
La transparencia como principio de confianza
La regulación europea no pretende limitar el uso empresarial de la inteligencia artificial.
Su objetivo es que las personas puedan identificar cuándo determinados contenidos proceden de un sistema de IA y evitar que esa tecnología pueda utilizarse para inducir a error o generar confusión.
Este principio resulta especialmente relevante cuando la inteligencia artificial produce imágenes, vídeos o audios con una apariencia muy próxima a la realidad, así como determinados contenidos relacionados con asuntos de interés público.
La transparencia se convierte así en un elemento esencial para reforzar la confianza en el uso responsable de estas tecnologías.
Más allá del cumplimiento normativo
La entrada en aplicación de estas obligaciones constituye también una oportunidad para revisar la gobernanza interna de la inteligencia artificial.
Cada vez resulta más frecuente que distintos departamentos utilicen herramientas de IA de forma autónoma: marketing, recursos humanos, comunicación, atención al cliente, departamentos jurídicos o financieros.
Sin una política interna común pueden aparecer riesgos relacionados con la protección de datos, la propiedad intelectual, la confidencialidad de la información o el propio cumplimiento del AI Act.
Por ello, muchas organizaciones están comenzando a implantar marcos internos de gobierno de la inteligencia artificial que permitan establecer criterios homogéneos sobre cuándo puede utilizarse, con qué herramientas, bajo qué controles y quién asume la supervisión de los contenidos generados.
¿Qué deberían hacer ya las empresas?
Aunque no todas las organizaciones estarán sujetas exactamente a las mismas obligaciones, este nuevo escenario aconseja revisar desde ahora el uso que se hace de la inteligencia artificial generativa.
Algunas actuaciones recomendables son:
- identificar qué herramientas de IA utiliza la organización;
- analizar qué tipos de contenidos se generan mediante estos sistemas;
- revisar si se crean imágenes, vídeos o audios sintéticos susceptibles de requerir medidas de transparencia;
- establecer políticas internas sobre el uso responsable de la IA;
- formar a los equipos que utilizan estas herramientas;
- revisar los contratos con proveedores de soluciones de inteligencia artificial;
- documentar las medidas de gobernanza y control adoptadas.
La experiencia demuestra que anticiparse a los cambios regulatorios suele resultar mucho menos costoso que reaccionar cuando las obligaciones ya son plenamente exigibles.
Una regulación que seguirá evolucionando
La aprobación del Código de Buenas Prácticas no constituye el final del proceso regulatorio europeo, sino un paso más dentro del desarrollo del AI Act.
La propia Comisión Europea ha anunciado que el Código podrá actualizarse periódicamente para adaptarse a la evolución tecnológica, la aparición de nuevas normas técnicas y la experiencia acumulada durante su aplicación.
Al mismo tiempo, la Unión Europea continúa impulsando otras iniciativas dirigidas a reforzar la competitividad tecnológica, la ciberseguridad y el desarrollo de capacidades propias en inteligencia artificial.
Todo ello confirma que la regulación europea de la IA seguirá evolucionando durante los próximos años y que las empresas deberán incorporar esta materia dentro de sus políticas de cumplimiento normativo y transformación digital.
¿Tu organización está preparada para las nuevas obligaciones del AI Act?
La incorporación de la inteligencia artificial a los procesos de negocio exige combinar innovación y cumplimiento normativo. Revisar el uso que hace tu organización de la IA generativa, definir una adecuada gobernanza y anticiparse a las nuevas obligaciones europeas puede ayudarte a reducir riesgos y reforzar la confianza de clientes, empleados y colaboradores.
En Adlanter acompañamos a las empresas en la implantación de un uso responsable de la inteligencia artificial, adaptando sus procesos y políticas internas al marco regulatorio europeo.

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