En este artículo analizamos la evolución reciente de la creación de empresas en España y en la Unión Europea y repasamos los principales aspectos que deben tenerse en cuenta antes de constituir una sociedad.

La creación de empresas pierde impulso en la Unión Europea

Los últimos datos publicados por Eurostat muestran una evolución desigual de la actividad empresarial en la Unión Europea. Durante el segundo trimestre de 2026, las inscripciones de nuevas empresas disminuyeron un 0,5% respecto al trimestre anterior, mientras que las declaraciones de quiebra aumentaron un 5,7%.

La evolución tampoco fue homogénea entre sectores. Las inscripciones empresariales descendieron en cinco de las ocho ramas analizadas. Los retrocesos más significativos se registraron en la industria (-3,6%), los servicios de alojamiento y alimentación (-3,4%) y la educación y los servicios sociales (-3,2%).

En cambio, las actividades de información y comunicaciones registraron un crecimiento del 8,8% en las nuevas inscripciones y la construcción aumentó un 1%.

Por el lado de las quiebras, los mayores incrementos se produjeron en educación y servicios sociales (+21,1%), transporte (+11,4%) y servicios financieros (+6,8%).

Estos datos reflejan que crear una empresa continúa siendo una vía de actividad y crecimiento, pero también que el entorno empresarial exige una planificación adecuada desde el inicio.

¿Qué ocurre en España?

En España, los datos trimestrales de Eurostat apuntan a una reducción del 5,8% en las inscripciones de empresas durante el segundo trimestre de 2026, mientras que las declaraciones de quiebra aumentaron un 2%.

Los datos mensuales del Instituto Nacional de Estadística permiten completar esta fotografía. En junio de 2026 se constituyeron 11.153 sociedades mercantiles, un 1,7% más que en junio de 2025. Sin embargo, en ese mismo mes se disolvieron 1.814 sociedades, un 14,6% más en términos interanuales.

Además, el capital medio suscrito por las sociedades constituidas en junio se situó en 30.847 euros, un 23,5% menos que un año antes. Por el contrario, las sociedades que ampliaron capital aumentaron un 16,6%.

Las cifras muestran, por tanto, una realidad empresarial que no puede analizarse únicamente desde el número de sociedades que se crean. La estructura con la que nace una empresa, su planificación financiera y el cumplimiento de sus obligaciones mercantiles son también factores relevantes para su evolución posterior.

 

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Constituir una empresa: una decisión que va más allá de crear una sociedad

La constitución de una sociedad mercantil suele percibirse como un trámite administrativo. Sin embargo, las decisiones que se toman en ese momento pueden tener consecuencias durante toda la vida de la empresa.

Antes de iniciar el proceso conviene definir, entre otros aspectos:

  • Qué forma jurídica resulta más adecuada para el proyecto.
  • Quiénes serán los socios y cuál será su participación.
  • Quién asumirá la administración y representación de la sociedad.
  • Cuál será el objeto social y qué actividades desarrollará la empresa.
  • Cómo se financiará inicialmente el proyecto.
  • Qué reglas regularán la relación entre los socios.
  • Dónde tendrá su domicilio social y fiscal.
  • Qué obligaciones mercantiles, fiscales, contables y laborales deberá asumir desde el inicio.

Por ello, la constitución debería abordarse como el primer paso de una planificación empresarial, y no únicamente como la inscripción de una nueva sociedad.

¿Qué forma jurídica elegir para crear una empresa?

En España existen diferentes formas jurídicas, pero para muchos proyectos empresariales la Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL) constituye una de las opciones más habituales.

La elección dependerá de las características del proyecto, del número de socios, de la inversión prevista, del nivel de riesgo y de las necesidades de financiación, entre otros factores.

La SL permite separar, con carácter general, el patrimonio de la sociedad del patrimonio personal de los socios, aunque esta separación no debe interpretarse como una protección absoluta frente a cualquier responsabilidad.

También existen otras alternativas, como la sociedad anónima, las sociedades personalistas o el ejercicio de la actividad como empresario individual. La elección debe realizarse atendiendo a las circunstancias concretas del proyecto.

El capital social: no debe analizarse solo desde el mínimo legal

Uno de los aspectos que conviene valorar al constituir una sociedad es el capital social.

La legislación permite constituir una sociedad de responsabilidad limitada con un capital mínimo de 1 euro. Sin embargo, que sea posible constituirla con esa cantidad no significa necesariamente que sea conveniente para todos los proyectos.

Una empresa necesita recursos para afrontar sus primeros gastos, contratar proveedores, adquirir activos, desarrollar su actividad y hacer frente a sus obligaciones mientras genera ingresos.

Por ello, el capital social debe analizarse conjuntamente con las necesidades reales de financiación del proyecto. En algunos casos puede ser recomendable aportar más recursos desde el inicio o establecer mecanismos adicionales de financiación.

El pacto entre socios: una cuestión que conviene prever desde el principio

Cuando una empresa tiene varios socios, la constitución de la sociedad no debería limitarse a determinar el porcentaje de participación de cada uno.

Es recomendable analizar previamente cuestiones como:

  • qué funciones asumirá cada socio;
  • cómo se adoptarán determinadas decisiones;
  • qué ocurre si un socio quiere abandonar el proyecto;
  • cómo se regulará la entrada de nuevos inversores;
  • qué sucederá en caso de bloqueo entre socios;
  • cómo se gestionarán determinadas operaciones sobre las participaciones;
  • y qué mecanismos pueden utilizarse para resolver posibles conflictos.

Estas cuestiones pueden abordarse mediante los estatutos sociales y, cuando resulte conveniente, mediante un pacto de socios.

Anticipar estas situaciones puede reducir significativamente el riesgo de conflictos cuando la empresa comienza a crecer o atraviesa dificultades.

 

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Los primeros pasos después de constituir la sociedad

La inscripción de la sociedad en el Registro Mercantil no supone el final del proceso. A partir de ese momento comienza una nueva etapa en la que deben cumplirse diferentes obligaciones.

Entre otras cuestiones, la empresa deberá organizar adecuadamente:

1. La contabilidad y los libros societarios

La sociedad debe llevar una contabilidad ordenada y cumplir las obligaciones relativas a sus libros y cuentas anuales.

2. La gestión fiscal

Será necesario identificar las obligaciones tributarias derivadas de la actividad, los modelos que correspondan y los plazos de presentación.

3. Las obligaciones mercantiles

La sociedad deberá mantener actualizada su información societaria, documentar correctamente los acuerdos de sus órganos y cumplir las obligaciones de depósito de cuentas y demás actuaciones registrales que correspondan.

4. La contratación

Si la empresa incorpora trabajadores, deberá cumplir las obligaciones laborales y de Seguridad Social correspondientes.

5. La protección de la actividad

También conviene revisar desde el inicio aspectos como contratos con clientes y proveedores, propiedad intelectual o industrial, protección de datos y posibles autorizaciones administrativas necesarias para desarrollar determinadas actividades.

¿Cómo puede reducirse el riesgo al crear una empresa?

Los datos sobre creación y disolución de empresas muestran que poner en marcha una sociedad es solo el comienzo. Una adecuada planificación puede ayudar a evitar problemas posteriores y facilitar la toma de decisiones.

Antes de constituir la sociedad, es recomendable:

  • definir claramente el modelo de negocio;
  • determinar las necesidades de financiación;
  • elegir la forma jurídica adecuada;
  • establecer las reglas entre los socios;
  • revisar los contratos necesarios para comenzar la actividad;
  • identificar las obligaciones mercantiles, fiscales y laborales;
  • y contar con asesoramiento profesional cuando existan decisiones jurídicas o societarias relevantes.

Una buena estructura inicial también facilita posteriores operaciones como la entrada de inversores, ampliaciones de capital, reorganizaciones societarias, cambios en el órgano de administración o procesos de compraventa de participaciones.

Crear una empresa con una estructura preparada para crecer

La evolución de las inscripciones y declaraciones de quiebra en Europa pone de manifiesto que el entorno empresarial puede cambiar y que la constitución de una sociedad debe ir acompañada de una planificación adecuada.

No se trata únicamente de crear una empresa, sino de hacerlo con una estructura jurídica y societaria coherente con el proyecto, las necesidades de financiación y sus perspectivas de crecimiento.

Desde el área de mercantil de Adlanter podemos acompañar a las empresas y emprendedores en el proceso de constitución de sociedades, la preparación de estatutos y pactos de socios, la organización societaria y las distintas operaciones mercantiles que puedan surgir durante la evolución del negocio.

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