Durante los últimos años, la competitividad empresarial ha dejado de depender únicamente de la capacidad de innovar o de atraer talento. Cada vez resulta más determinante cómo las organizaciones estructuran sus operaciones, incorporan tecnología y colaboran con socios especializados para crecer de forma sostenible.

En este artículo de opinión, José Luis Rivas Dapena, director general de Adlanter, reflexiona sobre cómo la evolución del sector de los servicios profesionales en Madrid puede ofrecer algunas claves para reforzar la competitividad del tejido empresarial de Barcelona. Una mirada que trasciende el ámbito de las asesorías para poner el foco en una infraestructura muchas veces invisible, pero esencial para que las empresas puedan escalar con agilidad, afrontar la complejidad regulatoria y concentrar sus esfuerzos en generar valor.

¿Qué podemos aprender en la industrialización de los servicios profesionales en Madrid?

En Madrid he visto cómo, casi sin hacer ruido, el sector de los servicios profesionales ha cambiado de naturaleza. Durante años, el modelo dominante en despachos y asesorías se basaba en estructuras muy internas, con mucha carga administrativa repetitiva y poca estandarización entre procesos. Sin embargo, en la última década se ha producido un giro claro hacia la industrialización de estas actividades: automatización, externalización de funciones no estratégicas y un mayor uso de la tecnología para gestionar volúmenes crecientes con más control.

Lo interesante no es solo la tecnología, sino el cambio cultural. Cada vez más organizaciones entienden que su valor no está en ejecutar todas las tareas, sino en diseñar bien qué hacen dentro y qué confían a terceros especializados. Esto ha permitido ganar escala sin perder calidad, y sobre todo liberar a los equipos para centrarse en tareas de mayor valor añadido, como el asesoramiento estratégico o la relación con el cliente.

También se ha consolidado una idea que antes generaba más resistencia: colaborar no es perder control, sino ganar capacidad. Los modelos de partnership entre firmas y proveedores especializados han evolucionado hacia relaciones más estructuradas, con trazabilidad, métricas claras y plataformas tecnológicas compartidas. Esto ha cambiado la forma de operar en sectores enteros.

¿Cómo se podría trasladar/aplicar a Barcelona?

Barcelona tiene una base muy sólida en talento, innovación y emprendimiento, pero en mi experiencia todavía existe una diferencia clara en cómo se estructura la parte operativa del crecimiento empresarial. Mientras que en Madrid la externalización y la estandarización de procesos se han normalizado en muchos sectores, en Barcelona todavía es frecuente encontrar empresas —especialmente en fases de crecimiento— que asumen internamente funciones que podrían gestionarse de forma más eficiente a través de partners especializados.

Esto se ve, por ejemplo, en startups o compañías tecnológicas que escalan rápido en producto y mercado, pero mantienen estructuras administrativas o de gestión poco dimensionadas para ese crecimiento. El resultado suele ser una mayor complejidad interna y una menor capacidad de adaptación cuando el entorno exige velocidad o cambios regulatorios.

Creo que Barcelona no necesita cambiar su modelo, sino complementarlo. Integrar de forma más natural soluciones de externalización avanzada, plataformas tecnológicas compartidas y modelos de colaboración estables permitiría a muchas empresas crecer con más eficiencia desde etapas tempranas. En un ecosistema emprendedor tan dinámico como el de Barcelona, donde existe un gran apoyo al desarrollo de negocio y la innovación, creo que también hay margen para reforzar el acompañamiento en ámbitos como el compliance laboral, fiscal o mercantil, de forma que las empresas puedan centrarse más en crear valor y menos en la complejidad operativa. No se trata solo de reducir costes, sino de construir estructuras más flexibles y preparadas para escalar.

Al final, la competitividad de una ciudad no depende solo de sus ideas o de sus empresas más visibles, sino también de la calidad de las estructuras que permiten que esas ideas se ejecuten bien y puedan escalar. Y ahí es donde Barcelona, en mi opinión, tiene una oportunidad clara de dar un paso más.

Nuestros expertos

  • José Luis Rivas

    Director general de Adlanter. Cuenta con una amplia trayectoria en el asesoramiento a empresas y está especializado en estrategia, transformación empresarial, innovación y modelos de crecimiento basados en la tecnología y la eficiencia operativa.

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