La formación continua de los empleados es clave para mantener la competitividad y la motivación en tu empresa. Sin embargo, conciliar la necesidad de productividad con el derecho de los trabajadores a seguir aprendiendo puede resultar complicado. Los permisos retribuidos para formación, contemplados en la ley, ofrecen una vía legal para fomentar el desarrollo profesional sin fricciones.

Qué son los permisos retribuidos de formación

El artículo 23.3 del Estatuto de los Trabajadores establece que los empleados tienen derecho a 20 horas anuales de permiso retribuido, acumulables hasta cinco años, siempre que la formación esté vinculada a su actividad laboral. Esto incluye:

  • Desarrollo de competencias relacionadas con el puesto actual.
  • Formación orientada a futuras promociones o cambios internos.

Para acceder a este permiso, el trabajador debe contar con al menos un año de antigüedad en la empresa. Durante estas horas, el empleado mantiene su salario íntegro, garantizando que la formación no afecte su retribución.

Cómo gestionar las solicitudes de permiso

Aunque la ley reconoce este derecho, la gestión práctica depende de la empresa. Puedes denegar la solicitud, pero siempre con justificación objetiva y clara, principalmente por motivos organizativos o productivos. Algunos consejos:

  1. Solicitudes con antelación: establece un plazo mínimo para que puedas evaluar el impacto de la ausencia.
  2. Comunicación transparente: explica de forma clara los motivos si no puedes conceder el permiso.
  3. Flexibilidad: busca alternativas, como fechas diferentes o adaptación de turnos, para no bloquear el aprendizaje del empleado.

El objetivo de la norma es fomentar la formación, por lo que siempre conviene encontrar soluciones que permitan compatibilizar desarrollo y productividad.

Otros derechos formativos a considerar

Más allá de las 20 horas de permiso retribuido, la ley contempla otras herramientas:

  • Permisos para exámenes: los trabajadores con estudios oficiales (reglados) pueden ausentarse para presentarse a pruebas académicas. La duración dependerá de la necesidad real de cada examen.
  • Adaptación de turnos: los empleados que cursen estudios regulares pueden solicitar ajustar su jornada, incluyendo cambios de turno, para facilitar su asistencia a clases.

Estas medidas refuerzan el compromiso de la empresa con el desarrollo profesional y facilitan la conciliación entre trabajo y aprendizaje.

Para profundizar en cómo integrar la formación en el trabajo y gestionar contratos formativos de manera legal en 2026, puedes consultar nuestro artículo sobre Contratos formativos en España 2026: qué cambia con la nueva ley.

 

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Cómo aprovechar estas herramientas en tu empresa

Gestionar correctamente los permisos de formación no solo evita conflictos legales, sino que también:

  • Mejora la motivación y retención del talento.
  • Potencia la adaptación a nuevos retos y competencias.
  • Refuerza la imagen de la empresa como espacio de crecimiento profesional.

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